Aquí van
algunos consejos prácticos que te ayudarán bastante
¿Te has preguntado alguna vez lo que implica ser un buen hijo y cómo conseguirlo? Si estás pasando por una de esas crisis, te doy algunos consejos que he llamado "El Decálogo para ser un buen hijo", espero que te sirvan.
¿Te has preguntado alguna vez lo que implica ser un buen hijo y cómo conseguirlo? Si estás pasando por una de esas crisis, te doy algunos consejos que he llamado "El Decálogo para ser un buen hijo", espero que te sirvan.
1. – Quienes más te quieren
Tus padres son las personas que más te quieren en este mundo. Puede que a veces no te lo parezca, es algo propio de tu edad, pero es una verdad como un templo: nadie hace por otra persona lo que unos padres hacen por sus hijos.
Tienen sus defectos ¿quién no los tiene?, que son parecidos a los tuyos. Por eso, a veces, es más fácil que os enfadéis. Pero ellos te disculpan, te defienden, te perdonan, lo que ocurre en la adolescencia es que esto no está nada claro por lo que tú debes reconocer tus errores y aceptarlos porque tus padres te aceptan tal y como eres.
2. – Lo que han hecho por ti
Tus padres, con una intervención divina muy especial, te han dado la vida, el don más preciado que tienes. Eres una persona única, irrepetible pero... te pareces a ellos más que a nadie, por razones genéticas y porque son las personas que más cerca han estado de ti durante la infancia.
Les debes el alimento, la ropa que usas aunque haya discusiones al comprarla, la casa en la que vives, los muebles de tu cuarto, la paga, el móvil, la mini cadena, la TV, la bici o la moto, las zapatillas y el equipo de deporte... las facturas del dentista, del médico, del colegio, de... ¿Has calculado cuánto cuestas al año a tus padres?
Y eso es lo de menos pues es debes innumerables detalles de cariño, ¿porque no vas y se los demuestras?
3. - Pues mis padres no son así
Todo esto está muy bien pero es que ¡mis padres no entienden nada!, me lo prohíben todo, no me dejan en paz, yo quiero vivir mi vida y que me dejen tranquilo. Es muy normal que a veces, no siempre, pienses así pero tus padres son como son y no como te gustaría que fueran. Has de aceptar las limitaciones de los demás, y entender que la vida lleva consigo dolor, incomprensión, que no puedes hacer lo que te apetezca.
Tus padres sufren por verte así y tú también. Te preocupa el no entenderte con ellos como cuando eras más pequeño. Pero no te dejes llevar por los sentimientos, y piensa. Verás que tus padres llevan algo de razón. No te cierres, habla con ellos a solas y os iréis entendiendo poco a poco.
4. - Mantente les informados
Cuando eras un niño, tus padres estaban constantemente preocupados por ti. Dónde estabas, qué hacías, se consideraban obligados a estar pendientes de ti y hacían bien.
Luego has ido ganando en autonomía y están pendientes de ti, pero más a distancia, aunque a ti te parezca que te vigilan implacablemente.
5.- De buenas maneras
Conseguirás más por las buenas que por las malas. Tienes que ganarte su confianza y pedirles perdón si alguna vez abusas de ella.
Acostúmbrate a pedirles consejo: eso les encanta y acabarás consiguiendo lo que deseas, si es razonable. No es mala cosa ser pillo: aprovechar un buen momento para pedir algo que te interesa.
6.- Ayuda en casa
Si tus padres te han dedicado tanto tiempo, esfuerzo y cariño, es justo que correspondas en la medida en que puedas, y puedes bastante.
No consientas que mamá te haga la cama, recoja tu ropa sucia, ordene tu cuarto: eso debes hacerlo tú. Y limpia el baño después de usarlo.
Adelántate y haz pequeños
servicios sin que te los pidan o tengan que no importa que cedas tus “pequeños
derechos” ante los demás: no pretendas imponer tus gustos, el programa de TV
que te interesa, la llamada telefónica que no puede esperar y muchas otras.
7.- ¿Qué pasa con el dinero?
Aunque tus padres disfruten de una cómoda posición económica, lo que sigue tiene igual valor. No te crees necesidades artificiales, en su mayor parte fruto de la propaganda y del querer ser como los demás. No es verdad el dicho “tanto (dinero) tienes, tanto vales”. Una persona vale por lo que es, no por lo que tiene.
8. Es que mi familia es diferente
Desgraciadamente, es posible que en casa haya problemas, discusiones, que tus padres no sean tan ejemplares como deberían ser, incluso que la familia se rompa. Son situaciones que te causarán mucho dolor, pero no te dejes vencer por los problemas: afróntalos.
7.- ¿Qué pasa con el dinero?
Aunque tus padres disfruten de una cómoda posición económica, lo que sigue tiene igual valor. No te crees necesidades artificiales, en su mayor parte fruto de la propaganda y del querer ser como los demás. No es verdad el dicho “tanto (dinero) tienes, tanto vales”. Una persona vale por lo que es, no por lo que tiene.
8. Es que mi familia es diferente
Desgraciadamente, es posible que en casa haya problemas, discusiones, que tus padres no sean tan ejemplares como deberían ser, incluso que la familia se rompa. Son situaciones que te causarán mucho dolor, pero no te dejes vencer por los problemas: afróntalos.
Si no te crees con la suficiente confianza con tus padres, acude a una persona mayor que te aconseje y te ayude a adquirir esa confianza, hablando con ellos en tu nombre, explicándoles lo que tú no te crees capaz de decir.
9.- Un viejo adagio
En casa de un amigo, tuve ocasión de leer un pergamino que decía lo siguiente.
A los 3-4 años, mi padre es como un dios.
A los 8-9, mi padre es el mejor hombre que conozco.
A los 10-11, mi padre es muy bueno, pero tiene defectos.
A los 13-15, mi padre es idiota.
A los 18, mi padre tiene razón en algunas cosas.
De los 25 a los 35, voy a preguntar a mi padre.
A los 40, me gustaría ser como mi padre.
A los 60, ¡si viviera mi padre!
Aplícate el cuento.
10.- Tu padre Dios
Dios te quiere más de lo que todas las madres del mundo juntas pueden querer a sus hijos. Siempre puedes recurrir a él; recuerda siempre que el Padrenuestro es la oración que nos enseñó Jesús.
Pídele que sepas cumplir con tus deberes como hijo, que te ayude a comportarte como lo hizo el Señor.
Y reza todos los días, ofrece la Santa Misa, la Comunión, el rosario por tus padres y hermanos, por toda la familia.
Ya sé que te he puesto las cosas muy difíciles. No se trata de que hagas todo lo que aquí se dice al 100%, sino de que lo intentes, que luches por conseguirlo.

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